Su ubicación geográfica, al encontrarse en una zona tropical, el paso de las corrientes marinas cerca de sus ecuatoriales costas y la cordillera de los Andes convierten al Ecuador en el país con el mayor número de especies animales y vegetales por área. Sin embargo, también tiene una baja representación de estos organismos en sus zonas protegidas, una conclusión a la que llegó un estudio del 2014 de la Universidad Tecnológica Indoamérica (UTI), con sede en Quito.

La investigación incluyó el análisis de 809 especies de aves, anfibios, mamíferos y plantas que son parte de la biodiversidad del país. Tras la aplicación de modelos científicos que toman en cuenta parámetros como el área de distribución potencial de estos organismos, se concluyó que el 61,3 % de las especies analizadas está insuficientemente protegido por el Patrimonio de Áreas Naturales del Estado (PANE), el 38,2 % cumple con las metas de conservación planteadas y el 0,5 % está fuera del sistema.

Elisa Bonaccorso, investigadora del Centro de Investigación de la Biodiversidad y Cambio Climático (Biocamb) de la UTI y parte de los autores del estudio, considera que a la hora de decidir la declaratoria de áreas protegidas han pesado factores como el costo de la tierra o si en las zonas se entra en conflicto con sus habitantes: “… dejando por fuera criterios tan importantes como el número de especies endémicas o en peligro de extinción”, dice.

El estudio determina que “la red actual de áreas protegidas contiene grandes vacíos de conservación”. Y que existen zonas potenciales, que suman casi el doble de la superficie actual bajo conservación oficial.

La Constitución vigente establece en su artículo 405 que el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) deberá garantizar “la conservación de la biodiversidad”. Determina también que este sistema incluye cuatro subsistemas: estatal, el de los gobiernos autónomos descentralizados (GAD), comunitarios y privados. El estatal, que es el PANE, abarca 50 zonas que, más un área protegida de los GAD, conforman el SNAP. En conjunto, las zonas protegidas llegan a 4’611.849 hectáreas, un 18,5 del territorio continental del país.

El ‘Manual para la gestión operativa de las áreas protegidas de Ecuador’ del 2013 establece que el subsistema de áreas protegidas comunitarias se encuentra en estructuración, al igual que el privado.

Los cambios irreversibles que implica el uso de la vegetación nativa para cultivos o ampliación de las ciudades ha dejado su marca en regiones como la Costa, la zona con más vacíos de conservación, dice el estudio, en el que también participaron Janeth Lessmann y Jesús Muñoz, director del Real Jardín Botánico de Madrid (España).

La investigación determinó también las posibles áreas que deberían incluirse dentro del PANE, tomando en cuenta factores como la importancia del territorio por su biodiversidad y las amenazas que enfrenta por una alta intervención humana con cultivos, desarrollo de infraestructura, entre otros.

Lessmann afirma que en la Costa se plantean la creación de nuevas áreas en las inmediaciones de la represa Daule-Peripa o en el sector de Carrizal-Chone: “Fueron seleccionadas porque en conjunto contribuyen a proteger a muchas especies de la Costa que están fuera del sistema actual (…) o que necesitan mayor protección por estar en riesgo de extinción”.

Las zonas propuestas albergan el hábitat de especies evaluadas que están amenazadas, agrega Lessmann, como por ejemplo, las aves cotorra de El Oro (Pyrrhura orcesi), guacamaya verde (Ara ambigua), periquito orejiamarillo (Ognorhynchus icterotis); los anfibios Atelopus elegans, Atelopus coynei, Hyloxalus toachi; mamíferos como el mono araña (Ateles fusciceps) y el aullador (Alouatta palliata), y diversas plantas endémicas.

Bonaccorso asegura que para establecer más áreas se requiere analizar factores como “la situación de tenencia de la tierra, el valor potencial que estas áreas tienen para actividades económicas de interés nacional y si se pueden o no costear los gastos de conservación, entre otros”.

EL UNIVERSO consultó al Ministerio del Ambiente del Ecuador (MAE) sobre la propuesta del estudio, y su respuesta vía e-mail fue que la entidad no solo trabaja para fortalecer y garantizar la protección de la flora y fauna, sino que además contribuye al manejo con iniciativas como el Programa de Protección de Bosques SocioBosque. No se refirió a la necesidad de ampliación de las áreas protegidas planteada por este estudio.

Un informe de consultoría del MAE, titulado ‘Plan Estratégico del Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Ecuador 2007-2016’, ya daba cuenta de la necesidad de incluir más zonas dentro del SNAP. En ese entonces se estimó que 2’901.666 ha de bosque nativo no estaban bajo conservación. (I)

Fuente: El Universo