El crecimiento poblacional acelerado, sobre todo en las grandes ciudades, trae consigo una serie de problemas y afectaciones al medio en el que se habita. El uso de vehículos, la tecnología y la generación de toneladas de basura no convierte a las urbes en inteligentes, más bien afecta en forma considerable el ambiente, los espacios verdes y, en consecuencia, la salud de las personas.

Las Naciones Unidas advierten que el aumento de la población de las ciudades puede convertirse en un auténtico problema, a no ser que se logre mantener la armonía entre los aspectos espacial, social y ambiental de las localidades, así como entre sus habitantes.
Entonces, “se hace necesario reeducar a la población y hacerle entender que una ciudad inteligente es una amigable, que maneja y gestiona sus recursos de la mejor manera para mantener una buena calidad de vida”, señala Mónica Hidalgo, profesora de Derecho Ambiental de la Universidad Central (UC).

Decisiones

“Para poder defender la naturaleza, hay que comprender cuál es su aporte y por qué nosotros vivimos de lo que nos da”, indica la catedrática y explica que el tema de movilidad, gobernanza, equidad y reeducación deben ser revisados para iniciar el camino hacia una ciudad inteligente y sustentable.

En movilidad -opina- se debe establecer un servicio de transporte adecuado que brinde apropiados servicios y circule por vías en buen estado. “Esto hará que las personas dejen de usar sus autos propios y con esto habrá menos contaminación en el aire y favorecerá al medio ambiente y a la salud de las personas.

De igual forma, Hidalgo apunta a la necesidad de impulsar un sistema de gobernanza de transparente para que todos los ciudadanos puedan ver cómo se dan las decisiones y de esa manera se sientan parte del trabajo que busca solucionar los temas de las urbes. “Solo así se logrará eliminar las brechas de la disfuncionalidad y se tendrá una verdadera equidad”, aduce.

Respeto es indispensable

Hay que tomar en cuenta que la planificación de una ciudad inteligente va de la mano con el aprovechamiento de los recursos naturales. “No hay respeto por el recurso agua, simplemente la usamos sin valorarle y la malgastamos”, enfatiza la profesora de la UC, quien agrega que la basura se genera y desecha en cualquier lado por decisión de las personas que se resisten a depositarlas en basureros. Entonces, dice, “debemos comenzar a ser parte de la solución y no del problema”.

Indica que la sostenibilidad del medio ambiente es fundamental para una urbe inteligente. Se debe usar menos y reciclar más. “Una ciudad inteligente es una sostenible, que respeta y mantiene el equilibrio entre el medio ambiente y la actividad humana, que genera recursos y mejora la calidad de vida de las personas”.

Es sinónimo de un mejoramiento de la calidad de vida y del índice de esperanza de vida, concluye Hidalgo. (CM)

Ejemplo a seguir

° Cuenca es una ciudad que ha iniciado con esfuerzos de reciclaje, zona azul, parquímetros… Entonces, lo que hay que hacer es replicar ese ejemplo para no duplicar esfuerzos, que en la actualidad son dispersos en el país, señala la profesora de la Universidad Central, Mónica Hidalgo.

“Falta unir esfuerzos con un mismo fin y si hay modelos exitosos hay que copiarlos y no comenzar de cero porque eso es tiempo perdido”, añade.

Fuente: La Hora